Unidad con filtración, amenazado por la administración
Un día de lluvia dejó al descubierto una gotera en mi unidad que dejó mis pertenencias en el agua. No hubo disculpas. La oficina me ofreció otra unidad lejos de la gotera, y moví mis cosas. La unidad con la gotera se rentó después, todavía sin reparar, a la siguiente persona. En las semanas que siguieron, las pertenencias de ese inquilino, y las de las unidades de alrededor, se arruinaron de la misma manera. Vi a una mujer parada en ese pasillo llorando por lo que había perdido.
Cuando le dije a la recepción que dejaría una reseña sobre lo que pasó, me dijeron que si lo hacía, tendría 48 horas para vaciar todas las unidades de mi cuenta, en todas las ubicaciones. No podía mover todo con un aviso así, y me quedé callado.
Semanas después llegó por correo una pequeña postal, de las que parecen propaganda. Era un aviso de aumento de tarifa: mi renta casi se duplicaba.